BOLIVIA DESPIDE A SUS DIFUNTOS SERES QUERIDOS

Resultado de imagen para BOLIVIA DESPIDE A SUS DIFUNTOS SERES QUERIDOSBolivia despide hoy a sus difuntos seres queridos, como parte de la tradicional festividad de Todos Santos, que se celebra aquí cada año los dos primeros días de noviembre.

 

Según la creencia nacional, las almas de esas personas que partieron hacia una mejor vida regresan a este mundo para pasar 24 horas junto a sus familiares, explicaron a Prensa Latina algunos de los asistentes al Cementerio General de la ciudad de La Paz.

A las 12 del mediodía del 1 de noviembre, se preparan las mesas de Todos Santos o Mast´aku, con los alimentos preferidos del difunto, acompañados de su foto y nombre, para luego entonar rezos que sincretizan costumbres locales con el catolicismo.

Las mesas, altares de la ocasión, incluyen alimentos básicos como el pan, pero también platillos especiales preparados para el ser querido, además de diferentes muestras de bebidas y dulces.

El pan, por ejemplo, con forma de escalera representa la posibilidad de que los espíritus de los muertos descienden al mundo de los vivos y luego regresan al lugar de donde vinieron, según la tradición.

La celebración puede realizarse de forma íntima en el hogar o en espacios públicos, para homenajear tanto a una persona como a varias.

Algunos realizan el homenaje en los cementerios, donde colocan flores y alimentos, mientras otros prefieren organizar una pequeña reunión en sus casas con las personas más allegadas.

'Este año ha habido más afluencia de personas, principalmente de adultos', aseguró Carlos Monroy, encargado del archivo del Cementerio General de La Paz, ubicado en el barrio de Callampaya, al noreste de la urbe paceña.

Ambos días, las puertas de esa institución se abrieron en la mañana y cerraron poco después de las cinco de la tarde, tras el paso de unas 50 mil personas aproximadamente, explicó Monroy.

En el cementerio se encontraban varias familias con miembros de diversas generaciones, desde niños pequeños hasta adultos mayores. Los jóvenes, por lo general, acompañaban a sus padres o abuelos, pero también acudían a este sitio por iniciativa propia, para participar de la festividad.

También algunos nacionales llegaron a la necrópolis, el día 1, ya avanzada la tarde para 'dejar por lo menos flores y algunos alimentos a nuestros seres queridos, porque no los olvidamos nunca, el cariño y recuerdo a nuestros ancestros nos motiva siempre.

Nosotros no olvidamos a los que han fallecido y con esta festividad tenemos la oportunidad de encontrarnos siempre con ellos', manifestó Erika Loaisa, de 30 años de edad.

Con este evento, se preservan las tradiciones culturales de los pueblos indígenas en una nación plurinacional como lo es Bolivia. Según sus creencias, la muerte no existe, es entendida como una transición a otro estado espiritual, porque para ellos la vida es eterna.