Candidata presidencial brasileña presenta su programa de gobierno

La flamante candidata presidencial de los socialistas del PSB, Marina Silva, presenta en esta urbe su plan de gobierno, el cual tendrá como objetivo impulsar una nueva política sin apegarse a partido político alguno.

Se trata de un documento de 250 hojas, el cual recoge propuestas para avanzar hacia una democracia directa, con la participación ciudadana, destacaron asesores de la pretendiente del PSB, otrora compañera de fórmula de Eduardo Campos, muerto el 13 último en un accidente aéreo.


El programa incluye medidas y propuestas para dar respuesta a reivindicaciones sociales de los millones de ciudadanos que salieron en junio de 2013 a las calles en principales ciudades brasileñas en demanda de una calidad en la educación, en la salud, menos corrupción y más seguridad.

La presentación de este plan se registra en momento en que la aspirante a la jefatura del Estado desplazó a su adversario de la Social Democracia (PSDB), Aécio Neves; de la segunda posición y se ubicó en ese puesto con el 28,2 por ciento en la intención del voto.

Con un creciente respaldo de la población descontenta con los políticos y los partidos tradicionales, Silva aparece ahora con posibilidades de vencer a la presidenta del país, Dilma Rousseff, en las elecciones en una segunda vuelta.

Una victoria en el balotaje de Silva estaría respaldada por el voto de los evangélicos, que representan el 22 por ciento del electorado y en su mayoría apoyan a la postulante de los socialistas, señaló la encuestadora Ibope.

Devota de la iglesia Asamblea de Dios desde 1997, se manifiesta en contra del aborto, lo cual le genera aceptación entre el gran segmento de religiosos brasileños.

Tanto la jefa de Estado, como Neves cuestionan a la candidata del PSB por carecer de experiencia al no ocupar nunca un puesto de alcalde o de gobernador.

Critican igualmente su discurso de unidad para lograr un gobierno integrado por figuras relevantes del PT y el PSDB, lo cual -para la jefa de Estado- es improbable, pues no se puede impulsar medidas o programas si no hay un compromiso político.