UNA VEZ MAS BRILLÓ LA FASTUOSA ENTRADA DEL SÁBADO DE PEREGRINACIÓN EN ORURO

El Carnaval, una vez más se mostró desde Oruro al mundo como una verdadera "Obra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad", que brilló con toda su majestuosidad y lujo a los que nos tienen acostumbrados, para hacer vibrar y emocionar hasta el corazón más duro e indiferente.

Fue un año especial, porque los orureños y ciudadanos de otras latitudes reafirmaron su espíritu de amor y fe hacia la Virgen Santísima del Socavón, a quien le rindieron pleitesía durante toda la etapa de preparación del Carnaval que se inició con la realización del Primer Convite, en noviembre del 2017, y que ratificaron con la entrada del Sábado de Peregrinación afectuada este 10 de febrero, tras ingresar de rodillas ante la Candila para pedir su bendición y agradecer por haber participado en su fiesta.

Pero, el Carnaval de Oruro no sólo se caracteriza por la parte espiritual, sino por los preparativos en la organización que están a cargo del Gobierno Autónomo Municipal de la ciudad de Oruro, la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO) y el Comité de Etnografía y Folklore, según dicta la Ley 602, vigente en el país y que además declara a Oruro, como Capital del Folklore de Bolivia, en su artículo primero.

La preparación de la Obra Maestra tiene también como protagonistas a miles y miles de danzarines que con meses de anticipación recurrieron a cientos de bordadores en arte nativo, para la confección de sus trajes que en muchos de los casos resultaron en verdaderas obras de arte, envidiadas y admiradas por propios y extraños.

Los músicos también tuvieron su cuota, porque se encargaron de darle el marco musical con nuevas interpretaciones que fueron el gusto y deleite del público y danzarines que quedaron hipnotizados por la calidad interpretativa de cada una de las canciones del acervo nacional, con ritmos de diablada, morenada, caporal, tinku, toba, cullaguada, llamerada y otros que son típicos del país. Y muy a parte fue el marco de la coreografía.

Todos esos aportes hicieron posible para continuar engrandeciendo el Carnaval de Oruro, que brilló con toda su majestuosidad y lujo al mundo entero.

ENTRADA

La entrada del Sábado de Peregrinación fue uno de los fastos más importantes de la fiesta del Carnaval, por sus tradiciones, colorido, música, belleza y despliegue de miles de danzarines que a lo largo de una ruta de más de tres kilómetros cautivaron con la riqueza de la cultura boliviana a los visitantes y al público local que se apostó en las graderías para aplaudir, cantar y bailar en la Obra Maestra.

Los danzarines mostraron sus mejores galas, con trajes de lujo bordados con hilo Milán, lentejuelas y piedras de fantasía; caretas y máscaras que resaltaron el trabajo de los artesanos que se esmeraron una vez más.

Mientras los músicos ofrecieron verdaderos espectáculos y con sus hermosas melodías, le dieron el toque de magia al Carnaval de Oruro.

Realmente, fue una jornada apasionante por todo lo visto, que faltaron palabras para describir lo vivido, para muchos considerado como "un atentado a las fibras más íntimas del ser".

La Entrada de ese día duró por más de doce horas y atrajo a danzas folklóricas de otras latitudes del país.

El domingo de Carnaval fue diferente, porque se desarrolló en connotaciones de otras dimensiones, mostrando también la vistosidad de otra faceta del Carnaval, con el adornado de caretas de la danza de la Diablada, principalmente. La música mezclada entre lo tradicional, con cuecas, huayños y cacharpayas.

Mientras que el lunes, que tradicionalmente se conoce como el Día del Diablo y del Moreno, los conjuntos folklóricos se dedicaron a ofrecer misas en honor a la Virgen del Socavón y luego a hacer sus demostraciones en lugares específicos de la ciudad, como la Plaza 10 de Febrero o la Avenida Cívica Sanjinez Vincentty.

Posteriormente, se reunieron en sus sedes sociales y durante la tarde se despidieron de la Patrona de los mineros, en señal de agradecimiento y pedirle que el próximo año, volverán a bailar en su nombre.